¡Háblame Sucio!: 8 pasos para prenderlo con el lenguaje

Evidentemente la vista y el tacto parecen ser los más críticos pero, ¿qué onda con el oído? Desde el playlist adecuado con las rolitas esenciales hasta los gemidos, gritos y la respiración en sí misma pueden ser tan estimulantes como un buen beso.

En este artículo revisaremos los dos estímulos auditivos más relevantes en el contexto erótico: el lenguaje y la música. Hoy hablaremos del “dirty talk” o de “hablar sucio”

Es bien conocido el término “dirty talk”, sin embargo, le definiremos a continuación por si las dudas. El “Dirty Talk” es una práctica en la que se utiliza el lenguaje descriptivo, gráfico e imaginativo para aumentar el placer sexual antes y durante la actividad sexual. Comúnmente se utiliza en el “foreplay” (juego previo) y puede incluir descripciones eróticas vívidas, chistes eróticos, comandos sexuales e incluso hasta groserías o maldiciones (bien reguladas). Puede susurrarse al oído, puede gritarse, hablarse o escribirse. Básicamente es utilizar el lenguaje como medio para describir eróticamente un deseo, una sensación o una fantasía.

El “dirty talk” se vuelve mucho más crítico en ciertos contextos de relación, por ejemplo en aquellas en las que la distancia impide que las personas estén juntas. Aquí el “dirty talk” y “hablar sucio” pueden aumentar la calidad erótica en sexo virtual, sexo por teléfono, sexting, etc.

Más allá de este contexto donde se vuelve muy crítica la comunicación erótica, en todas las situaciones el “dirty talk” permite dar un toque de sensualidad y erotismo que intensifique las sensaciones físicas.

Ahora, no todos saben cómo ejecutar un “dirty talk” efectivo. Es muy común escuchar a mujeres y hombres que se censuran de hablar sucio pues el miedo a decir algo incorrecto o a hacer el ridículo genera tanta angustia que afecta el desempeño sexual. Preguntas como: ¿Y si se asusta? ¿Y si me paso de la raya? ¿Qué va a pensar de mi?, terminan por censurar la fantasía y el lenguaje y limitan una práctica sexual de gran placer.

Aquí algunas pasos para disminuir la ansiedad y poco a poco ir practicando la inclusión de esta nueva práctica sexual a su reportorio.

Puedes utilizar frases no necesariamente eróticas como “he estado pensando en ti todo el día” susurradas al oído. Puedes también utilizar los halagos “me gustan tanto tus brazos”, “que delicia de espalda”, “que buenas piernas”, etc. A todos nos gustan los elogios y cuando se refieren al cuerpo aumentan la confianza en uno mismo y aumentan el deseo.

En esta fase todavía no se lancen a la actividad sexual, el punto es provocar, excitar, aumentar el deseo, soltar la fantasía. Disfruten del aumento del deseo y de la excitación que empieza a agarrar vuelo.

Si hay una respuesta como “Yo también estaba pensando en ti” o “¿Qué estabas pensando?” Es el momento clave para describir a detalle tus fantasías. El punto de este momento es que seas tan descriptivo(a) como puedas. Narra detalle a detalle lo que estabas pensando, lo que tienes ganas de hacer, lo que quieres hacerle, lo que quieres que te haga. Frases como “pensaba en tus besos y lo bien que se sienten”, “pensaba en cuando me tocas la espalda con tus manos”, “pensaba en tus brazos y lo mucho que quiero sentirlos”, “pensaba en las ganas que tengo de sentir tus piernas” etc. pueden funcionar. Sé genuino(a) con tus deseos y fantasías. Si las inventas en el momento se notará y matarás el momento.

Pasando estas fases, la excitación ha aumentado al grado en que pueden empezar a tocarse, suave y sutilmente, como un coqueteo muy bien dirigido.

Ahora sí, es momento de hablar. Si te sientes cómodo(a) con frases más explícitas como: “quiero sentirte adentro de mi”, “déjame saber cómo te mueves”, “quiero que sientas lo mojada que estoy”, etc. ¡Hazlo! Si todavía no te sientes lista(o) para ser tan explícita(o) o tu creatividad está un poco limitada usa tu memoria y tus recuerdos de la última vez que estuvieron juntos(as). Frases como “me encantó cómo me tocaste la última vez”, “quiero que me hagas eso que me hiciste”, “me fascina cuando me tocas como la vez pasada”.

En esta fase, la excitación ya es tan alta que pueden comenzar a tocarse y estimularse sexualmente. ¡No tengas miedo¡ Si eres mujer heterosexual, inténtalo, ya verás que él te seguirá el paso. Si eres hombre heterosexual, revisa cómo parece que lo está tomando, si consideras que lo está disfrutando continúa. Las mujeres parecen batallar un poco más para soltarse, pero suelen disfrutar de escuchar. Como bien dijo Isabel Allende “El punto G de la mujer está en el oído”.

No se trata de que el “dirty talk” se lleve toda la atención o que supere lo físico del encuentro sexual, sino de que estimule y funcione como potencializador. Se busca que se tengan ambas cosas, el estímulo auditivo más el estímulo físico sexual.

Pregúntale ¿Qué quieres que te haga? , ¿Cómo quieres que te toque?, ¿Te gusta? ¿Podrías hacerme eso de la vez pasada?, “Dime qué sientes”. Al preguntarle a la otra persona, tienes dos grandes beneficios. Por un lado, motivas a la persona y le das la seguridad de que también hable y describa lo cual sirve para estimular mucho más la fantasía y el deseo. Por otro lado, aumenta en general la capacidad de comunicación erótica que es clave en la pareja para todo tipo de encuentros.

CUIDADO: No sean muy vulgares o tan explícitos que se pierda lo erótico. Hay a unas personas que les gusta el lenguaje vulgar, pero mientras no estés seguro(a) juégala suave. Procura no usar insultos ni describir a un grado innecesario. Mantente consciente de usar adjetivos positivos, simples y sexys.

Aún cuando ya empezó la actividad sexual en forma, no dejes de usar el lenguaje. Describe lo que sientes, lo que quieres, tus fantasías. Si te está gustando lo que te hacen o dicen, enfatiza tu placer y tu agrado. De éstos momentos donde dejamos volar la imaginación en pareja salen fantasías muy interesantes para la pareja. ¡Pongan atención!

Ahora, pasemos a los detalles…

A veces cómo se dicen las cosas es más importante que lo que se dice. Usa tu respiración, susurra, suspira, gime y cuando el momento te lleve a eso, grita. Recuerda que el volumen escala con la excitación. No empieces gritando y no grites al menos que genuinamente te hagan gritar. No hay nada más “antisexy” que lo fingido.

Sé sensible al momento y al contexto. No vayas a lugares donde tú solo(a) te vas a incomodar. Puede que si este momento se presente, se rían y entonces se burlen de ustedes y puedan continuar, sin embargo, un mal momento puede ser hasta agresivo. Si tienen la confianza, usualmente cualquier momento es buen momento para un mensaje sexy.

Cuidado con los límites. Los límites en este tema son muy vagos pues dependen grandemente de cada quien. Si hay algo que te ofende, díselo a tu pareja. Si no estás segura(o) si es muy agresivo el contenido, no lo digas. Si no estás segura(o), pregunta para que tu pareja ponga la pauta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.