Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson; a estas mujeres trans les debemos el movimiento LGBT

Banderas de arcoíris, carros alegóricos, música, gente bailando, alegría de existir, colores por doquier… No siempre fue así. Hubo un tiempo en el que salir a la calle y enunciarse homosexual era impensable; habitar un espacio público en conjunto sin tener que esconderse en la oscuridad de la noche y de la clandestinidad era imposible.

La libertad de expresión de las personas de la diversidad sexual en el presente no es resultado de un supuesto progreso natural de las sociedades, es producto de una lucha social encabezada por personas que se atrevieron a alzar la voz hartas de vivir al margen de una sociedad heterosexual que las condenaba y criminalizaba, y que cuyos únicos lugares que les guardaba eran los de la enfermedad y el pecado.

El orgullo LGBT no siempre buscó el asimilicionismo, ni tuvo como máxima imagen de representación al hombre homosexual blanco y masculino. Los orígenes del movimiento de liberación sexual de los homosexuales, lesbianas y transexuales tienen una historia más cercana con aquellas personas que pueden ser consideradas parte de la disidencia sexual y cuyas características guardaban una amplia distancia con cualquier tipo de norma, ya sea racial, sexual, de género o de comportamiento.

La liberación homosexual surgió gracias a aquellos cuya existencia era considerada indigna y una vergüenza, no sólo por ser gays o lesbianas, sino por ser latinos, negros, transexuales, revolucionarios; por estar hartos del sistema que los oprimía en su conjunto. En resumen por ser disidentes.

Precisamente dos figuras históricas e importantes que nos invitan a pensar sobre el camino que ha tomado la lucha por la libertad de las denominadas minorías sexuales, y a reflexionar sobre la urgencia de alianzas y de un pensamiento interseccional, son Sylvia Rivera y Marsha P. Johson, dos mujeres transgénero consideradas pilares deL movimiento por la liberación de la sexualidad.

Sylvia Rivera

Esta mujer transgénero era de ascendencia latina, nació en Estados Unidos y creció en Nueva York, pero su familia era originaria de Puerto Rico y Venezuela. Rivera creció en un ambiente de rechazo, pues fue criada en un hogar conformado por ella y su abuela, quien reprobaba totalmente su comportamiento afeminado.

Desde muy joven expresó interés por temas políticos, se sentía interesada por cuestiones relacionadas con los derechos civiles, el feminismo y la lucha contra el racismo y la guerra.

Rivera es considerada la iniciadora de los disturbios de Stonewall, un encuentro entre homosexuales y la policía de Nueva York que surgió como respuesta a la constante represión en contra de bares gays en la ciudad. El acontecimiento es un hito en esta causa, pues marca un antes y un después en el enfrentamiento y exigencia a las autoridades en la exigencia de los derechos LGBT.

La noche en la que ocurrió el incidente, Sylvia tenía tan sólo 17 años y cuando inició el operativo policiaco decidió no quedarse con las manos cruzadas y grito: “¡No quiero perderme ni un instante de esto! ¡Es la revolución!”

De acuerdo con las anécdotas, Rivera fue la primera en arrojar una botella en contra de los opresores. Un acto de gran valentía si nos situamos en el contexto de opresión policiaca existente a finales de la década de 1960 en Estados Unidos.

Tras los disturbios de Stonewall, que dieron pasó a una serie de manifestaciones y posteriormente a la primera marcha del orgullo en la historia, Sylvia Rivera se convirtió en una ardua activista que luchó a favor de los derechos de las personas homosexuales y de las mujeres transgénero, un término que aún no era acuñado en los movimientos lésbico-gays de la época.

Marsha P. Johnson

Esta mujer afroamericana y originaria de Nueva Jersey tuvo una gran labor activista a lo largo de su vida. Además, dedicaba su vida al espectáculo drag queen por lo que obtuvo gran reconocimiento como artista, lo cual la llevó a convertirse en una de las modelos más recurridas por el famoso artista plástico Andy Warhol.

Su llegada a Nueva York ocurrió en el año de 1964 como una forma de escapar del constante acoso e intolerancia de la que era objeto viviendo en su lugar de origen, una vez llegada a la ciudad comenzó a destacar en los clubs nocturnos por sus espectáculos artísticos.

La noche en la que ocurrieron los disturbios de Stonewall, Johnson se encontraba festejando su cumpleaños número 25 y de acuerdo con los registros y testimonios de los presentes Johson fue quien inició junto con Rivera las disputas con la policía, impidiendo que los elementos reprimieran a los asistentes.

Tras los incidentes en Stonewall en 1969, Marsha dedicó su vida de llenó al activismo por la vida de las mujeres transgénero, siendo pionera en este tema. Asimismo, en la década de 1980 centro su actividad social en la lucha en contra de la epidemia del Sida.

El legado

Incluso antes de participar en los disturbios de Stonewall, estas mujeres eran conocidas en Nueva York por su compromiso y actividad política. Con el pasar de los años y su participación profunda en los temas de igualdad y justicia, ambas tuvieron más presencia en el ámbito del activismo.

Rivera fue una de las fundadoras de las primeras organizaciones homosexuales de Estados Unidos, se trata del Gay Liberation Front y de la Gay Activists Alliance.

En los años 80 y tras el surgimiento de la epidemia del SIDA, Marsha P. Johnson se preocupó por esa causa y se unió a las filas de la histórica organización civil ACTUP, la primera asociación que alzó la voz para exigir al gobierno la atención de las personas que se enfrentaban a esta enfermedad, así como para luchar contra su discriminación.

Tanto Marsha P. Johnson como Sylvia Rivera fundaron la organización Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR), la cual ayudaba a las mujeres transgénero que vivían en la calle para que tuvieran alimento y techo para dormir.

Rivera murió en el 2002 a causa del cáncer, mientras de Johnson falleció en situaciones hasta ahora no claras. Ambas son consideradas las madres de lo que ahora podemos llamar movimiento LGBT.

Ahora que conoces la historia ¡COMPÁRTELA! 🙂

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