Pigmaniolismo: Cuando quieres moldear a tu pareja

¿La razón? En la niñez nuestro cerebro es cual plastilina, siempre dispuesto a ser moldeado, se copia un estilo de vida, conductas, musicalmente, idiomas, acentos, incluso las palabras más rimbombantes les puede resultar tan natural como un “hola”. ¿No hace falta que diga que los insultos son igual de fáciles de registrar, cierto? Pues bien… cerebros de plastilina, al alcance de una calidad de vida excelente o completamente lo opuesto.

Ahora hablemos del Pigmaniolismo, para que vean por qué la larga introducción a la “plastilina mental” y cómo ciertas personas nos toman por niños, a los que se les puede educar a su conveniencia. Pigmalion es parte de una mitología, misma que cuenta que tras diseñar en estatua a la mujer de sus sueños, con santo y seña, pidió a los dioses que a ésta le dieran vida. Pigmaniolismo, también es considerado una filia a estatuas y demás objetos inanimados, pero por ahí no va este texto. ¿Qué les cuento? Qué infinita pereza estar con una persona exactamente diseñada a tus expectativas. ¿Qué sentido tiene?

En la vida real esta historia no le parece tan descabellada a cierto grupo de personas, en las que en la relación son la parte “dominante”, digamos que es el Bully de la pareja en cuestión. Si te suena familiar el moldear o ser moldeado, es muy probable que te sea incómodo lo que estoy a punto de exponer. Pero igual alguien tiene que hacerlo.

“Quien moldea” son personas que en realidad tienen una capacidad mental y emocional demasiado elaborada pero no por eso correcta, más bien carente. Carente de identidad, con miedo a lo que no entienden, manipuladores por naturaleza y sí, tratan de escoger (“Quien es moldeado“) a una pareja con conductas un tanto desatendidas, quizás con una ambición más sublime, con miedo de ella misma, alguien a quien la aprobación externa sea de alta importancia. Pero no te aflijas, que todos tenemos momentos en los que flaqueamos, lo importante es detectarlo, y por supuesto observar a quién te acompaña.

Desaprobará tu manera de vestir, con comentarios o muy “suaves” o  “sutiles”: Aquí suelen ser un poco más despiadados, y usan lo justo para bajar nuestra seguridad usando modelos ajenos, criticando las prendas o maneras de vestir que tú siempre usas. Las indirectas directas. Y no se miden para no ser crueles, todo lo contrario, porque en su mente no es a ti a quien está juzgando pero mientras tanto, tú ya recibiste el mensaje. ¡No corras a tirar esa falda, tira a esa persona de tu vida!

No eres lo suficiete bueno/a: Hará comentarios sobre lo poco ‘increíble” que es la música que escuchas, poniéndote de frente la portada de su disco favorito, quitará valor a tus intereses y de pronto serás la persona más aburrida del planeta por no compartir ideas y gustos con tu pareja.  No olvides serte fiel hasta el final, no te tiene que gustar todo lo que a los demás les gusta.

¡No, gracias!

¡No, gracias!

Un poco más cínico; hará hincapié en los atributos que tiene cualquier otro chico/chica, de los que tu careces. Mencionando claro, que “tú también te verías bien así, pero no quieres”: Hay maneras de incentivar a tu pareja para que tenga un mejor estilo de vida, si así lo requiere. Pero aplastar su autoestima no es la manera correcta. Y también puede decidir no hacerlo.

Cuando los “Deberías de…” dejan de ser “consejos” y pasan a ser pequeñas exigencias: Finalmente siempre habrá personas que tengan altas expectativas sobre ti, quienes te juzguen y quienes crean que no haces lo suficiente con tu vida. Siempre. Pero que sea la persona que con la que sostienes una relación a voluntad, es ridículo de aguantar.

Si tú eres una de estas personas que se la viven moldeando el carácter de los demás, deberías de considerar alejarte de quienes no son de tu agrado, en lugar de intentar cambiarlos de maneras muy sucias. Le estás haciendo daño a quien dices amar. Tienes que parar o decidir que no te gusta cómo es, y afrontarlo. 

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