La lucha más grande, salir del clóset

Mike Parrow, es un luchador profesional residente en Orlando, Florida. Y en una reciente entrevista expresó todos sus miedos e inseguridades sobre salir del clóset, llegando a aceptar participar en las “terapias de reversión”, sin éxito alguno. El motivo de esta mala decisión fue la tristeza que sentía al ser excluído por los mismos miembros de la comunidad LGBT.

Con una influenciada formación católica, el luchador reconoció que también esto forjó que creciera con muchos prejuicios a su persona, primero por su peso, casi 136 kilos moldeados de puro músculo en 1.95 metros de altura. Reconoció que mientras más grande es, más difiícil le cuesta entablar una relación con otra persona.

«Vengo de un pequeño pueblo en el norte de Nueva York. No había una comunidad gay. La única exhibición que vi de cualquier muestra de cultura gay era extremadamente limitada y era sólo lo que se mostraba en la televisión. No soy como Jack de Will & Grace, así que no me identificaba como gay», explica Parrow.

Mike Parrow, en el cuadrilátero

Al no ser reconocido por los modelos que se ofrecían para la comunidad gay en televisión y cine, Parrow decidió mantenerse oculto durante años. Se concentró en lo que él consideró “cosas masculinas“, como el deporte, y también, el salir con varias mujeres, lo que a la larga lo llevó a sentirse deprimido.

Tras un periodo intentando relacionarme afectiva y sexualmente con mujeres, sentí que las estaba engañando, que estaba siendo «un poco mezquino», terminaba mis relaciones alegando que no eran lo suficiente bonitas y cosas por el estilo, señaló.

Cuando se cambió a Florida sintió que el cambio de ambiente le favorecería, sin embargo, los chicos lo rechazaban por que aún continuaba en el clóset, pero también, por el continuo rechazo a su físico.

«Aprendí que la comunidad gay te puede avergonzar mucho, o cual es realmente extraño, pero sucede», aseguró en la entrevista.

El luchador aseguró que su rival más difícil ha sido siempre su propia persona, juzgándose, atacándose, cayendo así continuamente en depresión, lo que lo llevó a inscribirse a una terapía de reversión que lo único que hizo es que él se aceptara por fin como es:

Basicamente ellos se limitaban a decir ‘vamos a prepararte citas con chicas y eso es lo que te va a gustar’

Con esos brazos ¿Quién quiere un abrazo?

Pero fue finalmente que un psiquiatra, le explicó que no le pasaba nada malo, simplemente que estaba deprimido porque no aceptaba su homosexualidad. Esto lo armó de valor y decidió luchar por el apoyo de su familia y amigos, quienes lograron entenderle y apoyarle, haciendo que su vida, y su lucha diaria, por fin fuera plena.

Ya con más confianza, conoció a su actual pareja y prometido. Actualmente, está comprometido en ayudar a que los jóvenes acepten su homosexualidad y salgan del armario, y sobre todo que encuentren figuras deportivas que los ayuden a identificarse. En cada una de sus peleas, usa el número 49, en honor de las víctimas de la matanza en el club Pulse, donde lamentablemente, fallecieron muchos de los amigos que ayudaron a Mike a aceptarse.

«Es por eso que uso el 49. Para honrarlos y ser yo mismo. Para recordarme que necesitas decírselo a la gente. Deben entender que no todos son iguales, que todos tienen un viaje que necesitan seguir adelante», concluye Parrow en su emotiva entrevista.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Fotógrafo PRIVADO