Cultura LGBT en China plasmada en 15 historias fotográficas

La homosexualidad todavía sigue siendo motivo un estigma en países como China. 

Las personas LGBT parecen ser invisibles para muchos.

Mondo, de 25 años y de la provincia de Hebei, es uno de los propietarios del club Aidán, en Beijing. Aquí las personas LGBT pueden ser ellas mismas y, por ello, él lo considera el lugar más especial de la ciudad.

El fotógrafo Teo Butturini se propuso dar visibilidad a esta realidad que muchos no quieren ver. Él viajó a Beijing, se contactó con miembros del colectivo a través del Centro LGBT de la ciudad y representó el mundo en el que viven.

Wafe y su novio son, respectivamente, de la provincia de Guangxi y de Beijing. En su caso, el espacio más significativo del mundo es su casa. Es el único lugar en el que pueden vivir su relación, olvidarse del mundo y de las convenciones sociales.

Pidió a los retratados que lo llevaran al lugar más importante para ellos como persona LGBT e inmortalizó aquella escena.

Jiayue, de 22 años y de la provincia de Shaanxi, optó por posar delante del fundador de la universidad, Principal Zhou, y saludarle. Su motivo fue que dentro de la comunidad LGBT de la facultad se dice que él también era homosexual.

En China, la homosexualidad fue un delito hasta 1997, y en 2001 todavía se consideraba una enfermedad mental. Su plena aceptación social, pues, todavía queda lejos.

Timberlake tiene 22 años y es de la provincia de Shanxi. En estos momentos, estudia en la Universidad de Estudios Internacionales de Beijing, se identifica como asexual y una de sus pasiones es bailar con zapatos de tacón. El pasillo que hay en uno de los edificios del campus es el espacio predilecto para bailar.

El ambiente rural sigue siendo el más hostil.Muchas personas acuden a ciudades como Beijing, donde pueden ser un poco más libres.

Elvans tiene 21 años y es de Beijing. Aún no sabe si es gay, transgénero o ambos, pero lo que sí que sabe es que le gusta vestirse como una mujer. Su espacio especial es la sala de almacenamiento de la compañía de artes escénicas de su universidad. Cuando actúa nadie crítica su vestimenta, sino que la alaban.

Estos retratos muestran otra cara de la sociedad China. Una que no es muy común de ver, pero que existe. Y estos jóvenes pueden hacer algo por ella. Sólo tienen que vivir sus vidas cómo ellos quieran y, así, habrá un día en el que nadie se extrañará de ver cómo se quieren.

Isla tiene 26 años y es de Pekín. Es uno de los pocos afortunados que goza de la aceptación de los que le rodean y puede ser él mismo.

Alex tiene 22 años y proviene de un pueblo de la provincia de Anhui. Cuando se hizo esta foto aún no había salido del armario, pero después de aquello se atrevió a decírselo a su madre. El Centro LGBT de Beijing es el primer en el que dónde se sintió aceptado y rodeado de personas que se preocupaban por lo que sentía. Y esto es lo que hace especial.

Yixin, de 21 años y de la provincia de Sichuan, tapa su cara porque aún no está preparado para que sus padres se enteren de quién es. Pero, ahora ha encontrado un ambiente más liberal en la Universidad Renmin. Aquí tiene un apoyo que hasta el momento no conocía.

Xiao, con 33 años y de Hebei, y su novia, Chen, con 28 años y de Heilongjiang, optaron por la casa de los padres de Xiao. Esto puede parecer paradójico, ya que sus padres no aceptan su homosexualidad y creen que Chen es sólo una amiga. Pero este es el lugar en el que han vivido juntas por un tiempo y, por ello, es el más especial.

Gus, tiene 20 años y es de Taiwán. Considera que es difícil vivir en otras regiones de China, ya que Taiwán es el lugar en el que la comunidad LGBT está más aceptada. Por ello, su momento mágico es cuando le rodea la multitud, como ocurre en el metro. Es entonces cuando puede olvidar cómo sería su vida si hubiese nacido aquí y hacer de ella lo que él quiera.

Yichi, de 23 años y de la provincia de Henan, es otro de los pocos afortunados. Su familia, sus amigos y su jefe aceptan su sexualidad. Su elección fue la fábrica de cerveza en la que trabaja porque no es fácil encontrar una empresa que ofrezca este apoyo a sus trabajadores.

Rainy, de 30 años y de un pequeño pueblo de la provincia de Shanxi, es transgénero y sus padres lo saben. Sin embargo, no lo aceptan. Para ella, su espacio especial es el callejón que hay en frente de su tienda vintage.

Jay tiene 30 años y es de Beijing. Años atrás sufrió un aneurisma cerebral, por lo que su novio lo llevó al hospital. Desde que despertó del coma, decidió que nunca más callaría lo qué és.

Jason, de 25 años y de la provincia de Guangdog, huyó de su familia porque no aceptan su homosexualidad y se instaló en Beijing, donde quiere convertirse en músico. Desde la azotea del edificio en el que vive puede mirar el mundo desde un prisma distinto, diferente al que tiene cuando sus pies pisan el suelo.

Xiaoyao, tiene 22 años, es de la provincia de Ahui y es voluntario del Centro LGBT de Beijing y su oficina es el lugar en el que puede ayudar a los demás.

¿Que les parece? ¡Genial! ¿No? Si te gusto recuerda compartirlo en tus redes sociales 😉

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