|
Lo que la elección se llevó |
|
|
|
Por Mario Roberto Arteaga Arana
|
|
Viernes 10 de julio de 2009 |
Las pasadas elecciones del 5 de julio deben de ser un punto reflexión para la ciudadanía en general, del mismo modo para la población de los colectivos Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transexual, Transgénero e Intersexual; deben de ser un tema de debate y sobre todo análisis para determinar la participación y la reacción en las futuras justas a desarrollarse en el país.
Esta fue la elección de los candidatos LGBT, a nivel nacional se lograron posicionar casi 40 personas de los diferentes sectores LGBT a contender a diversos cargos de elección popular desde presidencias municipales, pasando por diputaciones y regidurías. El Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo, Convergencia e incluso el Partido Revolucionario institucional incluyeron en sus cuadros propuestas provenientes de los colectivos, ninguno como el Partido Socialdemócrata que postuló a 32 candidatos de la diversidad sexual.
Sin embargo, el voto de la diversidad continua siendo tan diverso como las opciones partidistas y en pocos casos logro concentrarse en una sola opción en particular. De las candidaturas hasta el momento solo se reporta la llegad de Enoé Uranga a la Cámara de Diputados , que contendió como candidata independiente arropada por el PRD. Lo cual es en sí un logro ciudadano al concretar un acuerdo para que la legisladora tenga libertad para manejar una agenda de trabajo acorde a las demandas LGBT con el apoyo del PRD; pero sin estar supeditada a los objetivos del PRD.
Es preocupante la desaparición del PSD en esta justa electoral, particularmente por la afinidad de su agenda con las demandas de la población LGBT y la cantidad de candidaturas LGBT postuladas en los pasados comicios. Si bien existe esa cercanía cabe aclarar que son varios los puntos que contraponen esta cercanía con la realidad del ejercicio de sufragar en el colectivo LGBT.
Por principio de cuentas, el PSD sufrió una reestructuración que desde la perspectiva de los movimientos de la diversidad sexual dejó muy lastimado al partido que con la salida de Patricia Mercado dejó de ser Alternativa.
Por otra parte la cantidad no implica calidad, la lista de candidatos de la diversidad sexual en su mayoría, salvo un par de excepciones , estuvo plagada de personas que no estaban respaldadas en un trabajo ciudadano real, lo cual es indispensable a la hora de intentar conseguir votos. Lo anterior queda de manifiesto cuando en distritos en los que hay una importante concentración de residentes que pertenecen al colectivo de la diversidad sexual, como son las colonias Roma y Condesa, lograron poco más de 1500 votos, equivalentes al 2% de los sufragios.
Es indispensable replantear la postura del movimiento LGBT y su relación con los partidos políticos, que la debe de haber; pero dejarla mezclase como si fueran la misma cosa solo termina afectando ambos.
|