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La época en que vivimos se caracteriza por estar plagada de cambios, cada día de nuestras vidas podemos encontrar un ejemplo de cuán distinto es nuestro tiempo respecto al de nuestras madres, padres, abuelas y abuelos; a pesar de que estos cambios están ahí mucha gente se niega a soltar sus creencias tradicionales, no importa si tienen 70, 50, 30 o 15 años. Esto pasa sobre todo, en lo que tiene que ver con el género y el sexo, ya que una gran parte de nuestra sociedad sigue creyendo que sólo hay “una forma correcta” de ser mujeres y hombres y de vivir la sexualidad.
En esta supuesta “forma correcta”, las reglas de lo que se conoce como género nos dicen cómo deben ser mujeres y hombres, cómo deben comportarse, qué ropa usar, qué gustos tener, con qué personas relacionarse, qué trabajo realizar, qué pueden y no hacer, y quiénes son con quien deben tener vínculos sexuales y afectivos. Para ser “normales” y aceptados en las familias, escuelas, trabajos, grupos de amigos, etcétera, y no ser tachados de “raritos, enfermos, desviados” hay que cumplir con dichas reglas, las cuales, no han sido creadas por la naturaleza o alguna divinidad, sino por las propias personas, como parte de eso que llamamos cultura y sociedad.
Es por esto que mucha gente continúa viendo con malos ojos a quienes no cumplimos con esas reglas tradicionales acerca del género, y que, por ejemplo, siendo mujeres se relacionan con mujeres, hombres con hombres, o con ambos, o bien, que teniendo “una apariencia” de varón se viste como mujer, o que habiendo nacido con genitales de mujer, diga que quiere ser hombre. Hay palabras despectivas para nombrar a estas personas, como “joto”, “marimacha”, “maricón”, “vestida”, “tortillera”, y desafortunadamente muchas más, pero también existen nombres que van más allá de los prejuicios con los cuales podemos nombrarles, alejándonos un poco del estigma y la discriminación, y que son: lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, travestís y transgéneros.
Lésbico, gay, bisexual y heterosexual son orientaciones o preferencias sexuales, son palabras que definen cuáles son de las personas que nos gustan, “nos prenden”, con quienes tenemos relaciones eróticas y sexuales, de amor, cariño, afecto, pareja, noviazgo, etcétera. Por otro lado, transexuales y transgéneros son personas a quienes a pesar de haber sido criadas como niñas o niños, no se sienten identificadas con el género que se les dio, sino con el contrario. No son homosexuales, ni afeminados o marimachas, son personas que se viven y se sienten como mujeres y hombres a pesar de que eso no “corresponda” con sus genitales y con la forma en que sus familias les intentaron criar. Los motivos de esto son muchos y complicados, pero son hechos que suceden, no importa si nos gusta o no.
Es importante que nos demos la oportunidad de mirar con otros ojos los cambios que respecto del género y la sexualidad están ocurriendo en nuestra época, que podamos bajar la guardia, mirar nuestros prejuicios y reflexionar si ellos nos permiten ver a las demás personas como lo que somos, antes que todo, seres humanos. * Myriam Brito es Licenciada en Sociología y Maestra en Filosofía Política por la Universidad Autónoma Metropolitana. Coordinadora del Grupo Opción Bisexual (www.opcionbi.com).
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