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Promiscuidad, infidelidad, ¿la opción de sexualidad plena y libre? (3 de 3) |
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Por Donato Rangel
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Viernes 24 de abril de 2009 |
La promiscuidad es también una forma de vivir la sexualidad, es decir, es una forma de diversidad sexual, donde la elección y gusto por las relaciones sexuales son con varias personas, y claro que, para algunos esto es una forma de perversión pues tienden a idealizar las relaciones como de auténtica pareja, de casados (casa para dos); e incluso elevan el amor al concepto de pareja eterna. Hablando psicológicamente, incluso algunos caen en el nombramiento de esto en varios términos que van desde fetiche hasta parafilia.
Una parafilia es en palabras coloquiales una especie de perversión, o más que perversión un daño mental o psicológico, una enfermedad que lleva a practicar conductas fuera de lo “normal”, como si existiera además un estándar de lo que es normal.
Pero, la verdadera filia se trata de que si a mí me gusta estar con varias parejas sexuales o emocionales (o por qué no ambos casos) a la vez, puedo hacerlo y tengo la opción y posibilidad de hacerlo y así disfrutar con lo que me gusta y prefiero, de vivir mi sexualidad como me gusta y como a mí me llena y satisface; pero, si las demás personas involucradas no lo aceptan, no lo puedo hacer a la fuerza, contra su voluntad, pues entonces rompo con el gusto de ellos por satisfacer el mío.
Podemos decir que la verdadera parafilia entendida aquí como infidelidad o promiscuidad se presenta cuando no vivo responsablemente mi preferencia sexual por varias personas a la vez, no precisamente en el mismo lugar y tiempo, ya que no lo externo así para que dichas personas estén al tanto de que así son las cosas y vean de antemano si es algo con lo que pueden vivir y lidiar.
La verdadera opción es que si me gusta vivir en relaciones múltiples puedo hacerlo con la responsabilidad de decirle a la gente con la que pienso hacerlo que así es y por lo tanto vivamos nuestra sexualidad plena y responsablemente, sin pasar por encima de los derechos y gustos de los demás y respetando así lo que cada quien decida para satisfacer y llevar en su vida; como cada quien lo conciba o idealice.
Efectivamente no siempre es fácil pararse frente a una persona y decirle “me gusta tener relaciones abiertas, o de varias personas a la vez, y en este caso espero que me aceptes así sabiendo que no eres la o el único”; se trata de que empecemos por aceptarnos a nosotros mismos como somos en nuestra forma de vivir la sexualidad.
Para ello existen muchos métodos en los cuáles se pueden adquirir las habilidades necesarias por medio del apoyo de un profesional dentro de la psicología y la sexualidad que favorezca el reconocimiento y aceptación propios, para así poder después lograr no afectar a terceros viviendo más responsablemente y poder decirle a los demás lo que nos gusta.
*psicólogo y coordinador de atención psicológica del grupo GHAI AC (Grupo Homosexual de Acción e Información). Contacto:
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y al teléfono 044 55 4185 1918
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